15 de noviembre de 1533

Francisco Pizarro y la conquista del Perú

El 15 de noviembre de 1533 Francisco Pizarro apresaba a Atahualpa, emperador de los incas, y lograba hacerse con el Perú, la segunda gran civilización de América. Hijo bastardo de un militar y una sirvienta, este antiguo porquero que firmaba con una equis y carecía de instrucción o elocuencia se destapó como el soldado más duro y obstinado que desembarcó en las Américas. Asociado con Diego de Almagro, Pizarro emprenderá una temeraria expedición al Virú (Perú), región legendaria y rica en metales preciosos, que a punto estuvo de fracasar antes de haber comenzado. A poco de tomar tierra, Pizarro recibía órdenes de cancelar la expedición. Su derecho a la gloria parecía esfumarse. Pizarro carecía de elocuencia, pero le sobraba fe en sus posibilidades. Trazará una ralla en el suelo y dirá con sencillez: «Por este lado se va a Panamá a ser pobres. Por este otro al Perú a ser ricos. Escoja el que fuere buen castellano lo que más bien le estuviere». Sólo 13 hombres cruzan la línea. Serán los Trece de la Fama.
     Cuando Pizarro llegó a Cajamarca el Imperio de los incas se hallaba envuelto en una sangrienta guerra civil. Carlos V, impresionado por la decisión del conquistador, le había suministrado efectivos y enseres. Terminada la guerra, Pizarro insiste en entrevistarse con el vencedor. Sabe que la única forma de derrotar al Imperio es descabezándolo. Contra pronóstico, Atahualpa accede y se digna a visitar a los españoles en su campamento. Llega engalanado, rodeado de un gran cortejo y su guardia bien armada. Son decenas de miles, los españoles no llegan a doscientos. El padre Velarde sale a recibir al emperador. Le habla de su Rey y de su Dios y le muestra una Biblia. Atahualpa se encoleriza y la arroja al suelo; el fraile sale despavorido. Pizarro toma la iniciativa. Al mando de veinte hombres embiste con una lanza directo hacia el emperador abriéndose paso entre su guardia al grito de «¡Santiago!». Los jinetes cargan contra las filas incas, la infantería abre fuego. Pizarro agarra al inca y recibe una herida de los suyos. «Nadie hiera al indio so pena de vida», ruge. La refriega es confusa. Algunos incas huyen, otros tratan de luchar. Al cabo de unos minutos acusan la ausencia de su líder y, atemorizados por el tronar de los cañones, se retiran en estampida.

Otras efemérides de este día que deberías conocer:
1792  Manuel Godoy, protegido de la reina María Luisa de Parma, sustituye al frente del Gobierno al conde de Aranda.
1543  Felipe II se casa con María Manuela en Salamanca.
1930  Ortega y Gasset publica el artículo «El error Berenguer» en El Sol.
1938  El ejército republicano se retira del frente del Ebro.
1988  El Consejo Nacional Palestino declara el Estado de Palestina.

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Pedro García Luaces

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