28 DE FEBRERO DE 1876

Finaliza la Tercera y última Guerra Carlista


El 28 de febrero de 1876 finalizaba la Tercera y última Guerra Carlista, de cuatro años de duración. Tras ella el carlismo moderado se separaría para siempre de la corriente levantisca para formar una opción política alternativa al liberalismo. El pretendiente don Carlos de Borbón y Austria-Este, Carlos VII para los carlistas, sería el líder carismático que obraría el cambio. Su presencia misma había salvado al carlismo de su mayor crisis, cuando la línea dinástica se detuvo en su padre don Juan de Borbón y Braganza, declarado liberal. Carlos VII había impulsado una corriente política del carlismo, que se plasmó en «Comunión Católico-Monárquica», una alternativa católica y conservadora a la derecha de los liberales moderados. Periodistas, escritores y pensadores que rechazaban el carlismo por su pasión belicista pudieron adherirse al grupo, dotándolo de mayor vuelo ideológico.
     En el preludio a la guerra de 1872, el carlismo experimentó una profunda reorganización, marcada por la ruptura entre el pretendiente carismático y el viejo caudillo Ramón Cabrera. Desde entonces don Carlos tomó el mando directo e impulsó el movimiento con una poderosa campaña propagandística. El carlismo presentaba novedades doctrinales que lo acercaban al escenario político real. Se mostraba partidario del sufragio universal, aceptaba el liberalismo y sus reformas, incluida la desamortización eclesiástica, y centraba su acción política en el derecho foral.
     En las Cortes de 1869 el carlismo obtuvo una veintena de diputados y en las posteriores legislativas sus resultados fueron aún mejores. Sin embargo, la subida al trono español de la casa de Saboya introdujo un elemento de turbación que terminaría por imponer la opción armada. La restauración borbónica en la figura de Alfonso XII marcaría el declive carlista en la guerra hasta la derrota final en febrero de 1876. El infante don Carlos cruzaba la frontera al grito de «volveré». Su buen liderazgo había sentado las bases de un carlismo moderado y, en 1888, las dos corrientes se separarían para siempre.


Otras efemérides de este día que deberías conocer:
1465  Juan II vence al rey Pedro en Calaf y termina la guerra civil.
1510  Muere Juan de la Cosa, navegante y cartógrafo español.
1574  Se celebra el primer auto de fe en México.
1792  Floridablanca es apartado de la Secretaría de Estado.
1986  El primer ministro sueco, Olof Palme, es asesinado.

27 DE FEBRERO DE 1863

Joaquín Sorolla, el pintor vitalista


El 27 de febrero de 1863 nacía en Valencia Joaquín Sorolla. Este original pintor representa la curiosidad por encontrar una pintura propia entre los múltiples estilos, una forma personal de expresarse. La vocación de Sorolla es temprana y, ya a los quince años, inicia su formación en Bellas Artes. En su primera juventud alcanza éxitos notables con cuadros de temática histórica, pero su estilo dista aún mucho de sobresalir de lo ya conocido. En 1885 el pintor viaja a París y allí conocerá a los impresionistas, y una concepción de la pintura que será determinante en su formación. A la vuelta, Sorolla experimentará con temas sociales y costumbristas, acercándose al estilo que inconscientemente buscaba. Acertará al fin con la primera de sus obras maestras, La vuelta de la pesca. En ella aparecen los elementos del mejor Sorolla: el derroche de luz, el esfuerzo humano, el mar, el viento…
     La pintura de Sorolla, como su contenido, carece de artificios. Es un soplo de vitalidad mediterránea que parece dejarnos olor a salitre. Los cuerpos desnudos, las velas al viento, el sol en su cénit… Sorolla dibuja líneas suaves y vigorosas que despiertan un optimismo sereno, una alegría de vivir en su justa medida, sin derroche ni reserva. Su pincelada es sencilla, precisa y expresiva. Bebe del impresionismo, pero no se enreda en su técnica, se limita a tomar de sus maestros el juego de luz y cambia el punteo por una pincelada más generosa.
     En 1911 Sorolla recibe un encargo de la Hispanic Society of America para decorar una pared de 70 metros de largo y 3,5 metros de ancho con motivos populares españoles. Era el colofón deseado para su carrera y se vació en el encargo. Viajó durante ocho años para obtener detalles de la indumentaria popular y las costumbres de cada región y dejó su impronta en catorce composiciones llenas de brío y color. Catorce instantes de la vida popular y festiva de España en los que Sorolla experimentó con nuevos enfoques de luz, dejando constancia de su pintura vitalista. En 1920, poco después de terminar el encargo, el pintor sufría un ataque de hemiplejía y tres años después fallecía en su casa de Cercedilla.


Otras efemérides de este día que deberías conocer:
1532  Se crea la Liga Esmalcalda por temor a Carlos V.
1767  Carlos III concede al conde de Aranda plenos poderes para preparar la expulsión de los jesuitas.
1782  Durante el sitio a Gibraltar, muere José Cadalso por una granada.
1801  España declara a Portugal la Guerra de las Naranjas.
1939  Martínez Barrio preside la República tras la dimisión y huida de Azaña.

26 DE FEBRERO DE 1903

Nace Agustín de Foxá, un hombre de «café, copa y puro»


El 26 de febrero de 1903 nacía el escritor Agustín de Foxá. De posición acomodada y familia aristocrática, Agustín se educó en el colegio del Pilar y estudió Derecho, haciendo la carrera diplomática y obteniendo plaza de embajador en ciudades tan relevantes como Londres, París o Atenas.
     Al tiempo que viajaba y se codeaba con la alta sociedad en sus destinos diplomáticos, Foxá supo cultivar toda suerte de géneros literarios: la novela, el teatro, el ensayo político y filosófico, la columna periodística y por supuesto, la poesía. Y por encima de todo ello, el diplomático tuvo el don de la palabra. Era un excelente conversador, culto y despierto, agudo, chispeante y atrevido. Tanto era así que en las cenas de sociedad se usaba a menudo su nombre como reclamo: «Viene Foxá».
     Sus respuestas cortantes como un reflejo le trajeron más de un problema y abundantes anécdotas. En Italia, donde residió como agregado cultural en plena Segunda Guerra Mundial, llegó a ser declarado persona non grata. En una cena de gala fue interpelado por la embajadora alemana: «Y ustedes los españoles, ¿cuándo van a entrar en la guerra?». A lo que Foxá contestó: «Qué valor, el alemán, ¿aún se atreven con otro aliado?».
     Tampoco el régimen de Franco se libró de su sarcasmo, pese al sambenito de una afiliación falangista que hoy le ha llevado a un injusto olvido. Foxá no era, desde luego, un hombre de izquierdas y eso lo reconocía él con más ingenio que nadie: «Soy aristócrata, soy conde, soy rico, soy embajador, soy gordo, ¿y todavía me preguntan por qué soy de derechas?». Sin embargo eso no le situaba en el núcleo duro del régimen. Había abrazado el viejo dogma falangista «Patria, pan y justicia» pero al cabo de una dilatada vida sólo aceptaba un eslogan: «Café, copa y puro».
     En Agustín de Foxá la personalidad, el ingenio, las anécdotas que alumbran su vida invaden el talento literario y lo relegan a segundo plano. Entre su ingente y variada obra conviene destacar, además de su poesía, la novela Madrid, de corte a checa. Situada entre lo más destacado de nuestra narrativa sobre el conflicto civil, cuenta con una importante carga autobiográfica que nos permite acercarnos al genial autor.


Otras efemérides de este día que deberías conocer:
1802  Nace Víctor Hugo, escritor francés.
1811  Grito de Asencio por la independencia de Uruguay.
1815  Napoleón se fuga de la isla de Elba, dando inicio al Gobierno de Cien Días.
1909  Las Cortes españolas aprueban un proyecto de ley para la creación de un Teatro Nacional con subvención del Estado.
1961  Hassan II sucede a su padre Mohamed V en el trono de Marruecos.

25 DE FEBRERO DE 1906

Miguel de Unamuno y «la crisis del patriotismo»


Don Miguel de Unamuno (1864-1936) fue en más importante de los intelectuales de la «Generación del 98», así llamada por el año en que España perdió sus últimas posesiones de ultramar, Cuba y Filipinas. Gran pensador, filósofo, novelista y poeta, la cuestión nacional española y la de los nacionalismos periféricos, especialmente el vasco y el catalán, fueron cuestiones centrales en su vida, como se evidencia en sus obras y en su extenso epistolario. En 1896, Unamuno publicó un artículo titulado «La crisis del patriotismo», en el número 6 de la revista Ciencia Social. En aquel año, el autor pertenecía aún al Partido Socialista, con el que rompería un año más tarde, cuando, además, entró en su etapa de meditación religiosa que tan grande saldo dejaría para la cultura española. En aquel artículo reivindicaba el derecho de cada pueblo de España a «desarrollarse como es él». «La unión fecunda», escribe, «es la unión espontánea, la libre unión entre los pueblos», todos, los de España y otros, porque las naciones, como le dirá a Ganivet en una carta de 1898, «están destinadas a desaparecer». Muy distinta será la postura del filósofo diez años más tarde, el 25 de febrero de 1906, cuando, llamado por un grupo de intelectuales notables, pronuncie una conferencia en el Tea­tro de la Zarzuela de Madrid con idéntico título que el de su texto de 1896, pero de contenido muy diferente. Lo dicho por Unamuno se encuentra en los breves ensayos titulados La crisis actual del patriotismo español (1905), La patria y el ejército y Más sobre la crisis del patriotismo español (ambos de 1906). No se trataba de una reunión espontánea: «Movidos por Azorín, decenas y docenas de escritores y artistas, Galdós, doña Emilia Pardo Bazán, Azcárate, Melquiades Álvarez, Julio Camba, Manuel y Antonio Machado, Rusiñol, Ricardo y Pío Baroja, Eduardo Marquina, Ciges Aparicio, Amadeo Vives, Pijean, Ors, Zulueta e tutti quanti», escribió Pedro Laín Entralgo, convocaron al maestro a la capital. En un tiempo agitadísimo (en 1905 se habían sucedido cinco gobiernos, las huelgas prosperaban, el hambre en Andalucía era atroz, como testimonió Azorín en La Andalucía trágica), el Ministerio de Gobernación tomó todas las precauciones en espera de que Unamuno diera lugar a una sublevación. Pero no será así. Unamuno dirá entonces, ya plenamente español, que «en el fondo del catalanismo, de lo que en mi País Vasco se llama bizcaitarrismo, y del regionalismo gallego, no hay sino anti-castellanismo, una profunda aversión al espíritu castellano y a sus manifestaciones».

Otras efemérides de este día que deberías conocer:
1601  Isabel I de Inglaterra ordena la ejecución de su antiguo favorito, el conde Essex.
1634  Muerte de Wallenstein, que supone un golpe para los intereses españoles.
1669  La regente Mariana expulsa finalmente al padre Nithard.
1778  Nace José de San Martín, uno de los héroes de la independencia hispanoamericana.
1954  El coronel Gamal Abdel Nasser se hace con el poder en Egipto y pasa a ocupar la presidencia de la República.

24 DE FEBRERO DE 1525

Carlos I vence a los franceses en la batalla de Pavía


El 24 de febrero de 1525 las tropas de Carlos I vencían al enemigo francés en la batalla de Pavía y hacían prisionero al rey de Francia. A lo largo de todo su reinado, Carlos I encontró un único monarca capaz de ensombrecer su hegemonía, Francisco I. Había rivalizado con él por la corona imperial y ambos pugnaban ahora por el control de la Península Itálica, el termómetro de Centroeuropa. La de Pavía no fue una batalla decisiva desde el punto de vista del daño bélico que se infringe al adversario, pero sí desde el moral. Tres soldados españoles, Juan de Urbieta, Diego Dávila y Alonso Pita, habían conseguido apresar nada menos que al monarca francés en pleno campo de batalla. Los ojos de Europa empezaban a ver al español como el nuevo enemigo a batir.
     La batalla de Pavía venía de un intento fallido de invasión que Francia supo repeler como la gran potencia que era. Aprovechando la desbandada de las tropas imperiales, Francisco I se hizo con Milán y desde la estratégica Lombardía planeó el desalojo definitivo de los españoles. Cargó primero contra el duque de Leyva, que se había refugiado en Pavía, y contra él concentró el fuego de su artillería. Los españoles resistieron con coraje y eso permitió que el resto de fuerzas se reorganizara, acudiendo en su ayuda el virrey de Nápoles y el duque de Borbón, al mando de 13.000 alemanes. Como además los fondos eran limitados y muchos de aquellos mercenarios debían ser licenciados en breve, las tropas imperiales provocaron el enfrentamiento directo, al que Francisco respondió lanzando a su caballería. Ése fue su error. Libres del asedio, aquel puñado de españoles salió del refugio y rodeó enseguida al monarca, que se vio entre dos frentes y tuvo que rendir su espada.
      Enviado a España, la entrada en Madrid de Francisco I fue una cabalgata apoteósica. Las gentes, agolpadas, celebraban la victoria de Pavía sin creerse aún que contaban con tan regio cautivo. Carlos tuvo entonces que trabajar la paz. Había renunciado con grandeza a la invasión de Francia, pero quería cobrarse una jugosa recompensa. El precio de salida era el ducado de Borgoña. Francisco resistió lo indecible, pero el encierro mermó al fin su resistencia y terminó acatando el Tratado de Madrid, firmado el 14 de enero de 1526, por el que además se casaba con Leonor de Austria, hermana mayor del monarca, y podía regresar a Francia, eso sí, dejando a sus hijos como rehenes.

Otras efemérides de este día que deberías conocer:
1468  Fallece el inventor de la imprenta, Johannes Gutenberg.
1500  Nace en Gante Carlos V.
1545  Nace Juan de Austria, hijo natural de Carlos V.
1895  Grito de Baire, que da comienzo a la independencia cubana.
1946  Juan Domingo Perón es elegido presidente de Argentina. Evita se convierte en primera dama.

23 DE FEBRERO DE 1981

23-F, crónica de un golpe fallido


El 23 de febrero de 1981 el teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero entraba en el hemiciclo pistola en mano y secuestraba a los parlamentarios. Eran las 18.23 horas y el diputado socialista Manuel Núñez Encabo se disponía a emitir su voto en la sesión de investidura de Leopoldo Calvo Sotelo, que sustituía al presidente saliente, Adolfo Suárez. La televisión y la radio narraban desde el Parlamento, España entera asistía en directo al golpe de Estado. Tejero era un guardia civil de los considerados «duros», procesado anteriormente por su participación en la fallida Operación Galaxia que pretendía apoderarse de un Consejo de Ministros. Desde el principio nadie dudó de que se trataba de un golpe de Estado, aunque faltaba saber quién lo encabezaba, pues Tejero era una magnífica punta de lanza pero no un cerebro pensante.
     El general Jaime Milans del Bosch aportó luz al asunto declarando el estado de sitio en la Región Militar de Valencia y sacando sus tanques a la calle. La División Acorazada Brunete le secundó en Madrid, aunque el despliegue fue más limitado, ocupando puntos clave como los estudios de RTVE. Luego, el general Alfonso Armada Comyn quiso ir a la Zarzuela y dar explicaciones al Rey, pero Sabino Fernández Campo, jefe de la Casa Real, lo impediría. Cuando el general Juste, de la Acorazada Brunete, llama a la Zarzuela esperando encontrar allí a Armada, Fernández Campo le responderá de forma decisiva: «Ni está ni se le espera». Y ahí empezó a fracasar el golpe, pues Juste, que pensaba que el Rey estaba al corriente, detuvo los tanques de la Acorazada y los mandó regresar. Ningún general más se sumaría al golpe y, poco a poco, los involucrados irían cediendo.
     Faltaba el asunto de Tejero, cada vez más abandonado en el Congreso, pero fiero y obstinado como pocos. «En aquel momento empezaba a sentir el peso de España sobre los hombros», diría después en el juicio. Armada intentó hacerle entrar en razón y más tarde el propio Milans del Bosch le telefoneó para decirle que todo había terminado. Terminará, 17 horas después, tras el llamado «pacto del capó», en el que Tejero asumía toda responsabilidad y exigía inmunidad para sus hombres. La democracia había triunfado, los rancios laureles del franquismo no reverdecerían, pero ¿por qué los dos generales más monárquicos del Ejército se habían levantado contra su rey?, ¿cómo había podido Tejero burlar la vigilancia de los servicios secretos y organizar un número semejante?, ¿qué pretendía el general Armada acudiendo al Congreso?


Otras efemérides de este día que deberías conocer:
1455  Johannes Gutenberg imprime la primera Biblia en una imprenta.
1821  Muere en Roma el poeta inglés John Keats.
1918  Se constituye oficialmente en Rusia el Ejército Rojo.
1937  Batalla del Jarama en la Guerra Civil.
1983  Expropiación de Rumasa.

22 DE FEBRERO DE 1530

Carlos V es coronado en Bolonia emperador del Sacro Imperio


El 22 de febrero de 1530 Carlos I de España y V de Alemania era coronado por el Papa Emperador del Sacro Imperio Romano. Carlos ya había sido coronado emperador en Aquisgrán, pero el título carolingio necesitaba también de la dignidad papal para completarse: emperador de los germanos y emperador de los romanos. La coronación se celebró en Bolonia. Roma quedaba muy lejos y el emperador tenía obligaciones urgentes en Alemania. Como fechas escogió los días 22 y 24 de febrero, recuerdo de la batalla de Pavía y de su propio nacimiento.
     Bolonia era en la fecha un dechado de opulencia. Las mejores familias de la nobleza europea competían por llevar el séquito más suntuoso. Acudían para homenajear al hombre más poderoso de su tiempo y, a ser posible, sacar alguna ventaja del viaje. Carlos estaba impaciente por recibir un título que en lo material sólo conllevaba gastos. Había esperado diez años para la coronación, soportando las ínfulas políticas de un Papa que había promovido en Cognac aquella infame Liga Clementina, junto a Francisco I de Francia, para aislarle de Europa y asfixiar su grandeza. El mismo Clemente VII que, por otro lado, había soportado del emperador el saqueo de Roma y su propio secuestro, atrevimiento al que ni siquiera los pueblos bárbaros habían llegado. Había mediado un océano entre ellos y las diferencias parecían insalvables, pero el acercamiento entre la Iglesia y su espada había llegado, la cristiandad estaba ahora en paz y su coronación no tenía por qué demorarse.
     Cuatro nobles, el marqués de Monferrato, el duque de Urbino, el conde Palatino y el duque de Saboya, desfilaban tras el Papa y su colegio cardenalicio, portando los cuatro atributos imperiales: el cetro, la espada, el mundo y la corona. Les seguía el emperador, con su cortejo flamenco y español. Sobre su cabeza se derrama el óleo sagrado, el Papa hace entrega de los atributos, suenan las trompetas y se escuchan clamores de «¡Imperio!», mientras los españoles exclaman «¡España!». El desfile que vino después fue fastuoso. A la cabeza el Pontífice y el emperador, que cabalgaban en paralelo como símbolo de su nueva amistad. El emperador ya era émulo de Carlomagno, sostenía las tres coronas y en su pecho latía fuerte la idea de una Europa unida y cristiana.


Otras efemérides de este día que deberías conocer:
1744  España derrota a Inglaterra en la batalla naval de Tolón.
1813  Las Cortes de Cádiz consiguen abolir la Inquisición.
1819  España cede —por 5 millones de dólares— Florida a Estados Unidos tras la ocupación de Jackson el 29 de mayo del año anterior.
1938  Toma de Teruel en la Guerra Civil.
1939  Muere Antonio Machado.

21 DE FEBRERO DE 1817

José de Zorrilla y la figura de Don Juan Tenorio


El 21 de febrero de 1817 nacía José de Zorrilla, el poeta que popularizaría el mito de Don Juan. Vallisoletano, de temprana vocación poética, José de Zorrilla se dio a conocer al pie del sepulcro de Larra, declamando a viva voz una elegía que él mismo compuso para el finado. Desde entonces, su obra fue prolífica y bien acogida, pero ninguna alcanzaría el grado de popularidad de Don Juan Tenorio, obra afamadísima que convertiría al Don Juan en un fascinante arquetipo de conquistador pendenciero o elegante burlón que traspasaría fronteras.
     No fue Zorrilla, sino Tirso de Molina, quien creó el personaje de Don Juan. Lo hizo en la obra El burlador de Sevilla y convidado de piedra, escrita a comienzos del siglo xvii. El drama alcanzará notable éxito en Italia, donde servirá de inspiración para nuevas aventuras en que el personaje tomará un aire más decadente y corrompido. En Inglaterra, Lord Byron se acercará al mito de forma irónica mientras que en Alemania, Christian Dietrich Grabbe lo enfrentará a Fausto en una reflexión dramática sobre el vitalismo mediterráneo y el idealismo alemán. Mozart lo llevaría a la ópera en Don Giovanni, Moliere y Alejandro Dumas, de nuevo a los escenarios, Valle-Inclán hará del drama un esperpento en Las galas del difunto y llegará a construir su particular trasunto en el marqués de Bradomín; Unamuno imaginará un héroe existencialista, Pérez de Ayala compondrá un galán afeminado y Gonzalo Torrente Ballester dibujará un héroe consciente de ser un personaje.
     Pocos temas han inducido más a la reflexión que el análisis del carácter del Don Juan. Para Gregorio Marañón su conducta es más lamentable que la del polígamo que forma un harén porque don Juan renuncia a la responsabilidad, al cuidado y la protección. Para Ramiro de Maeztu, se trata de «la encarnación del capricho absoluto», de ahí la fascinación que despierta. Don Juan traspasa todas las barreras sociales y morales, burla la ley y pretende reírse también de la muerte. El Don Juan de Tirso de Molina es un personaje impenitente que recibe un castigo divino. El Tenorio de Zorrilla, de acusada sensibilidad romántica, consigue redimirse a través del amor. El arrepentimiento purifica a la bestia y la humaniza. Ése es el Don Juan que se representa en todos los teatros de España el Día de Difuntos. Ya lo dijo Unamuno: «Don Juan es inmortal». «¡Como el teatro!».

Otras efemérides de este día que deberías conocer:
1677  Muere en La Haya el filósofo Spinoza.
1807  Se acuerda, con el consentimiento del Papa, la enajenación de un séptimo de los bienes de la Iglesia.
1910  El rey Alfonso XIII firma un decreto de indulto para la mayoría de los condenados por los sucesos de la Semana Trágica de Barcelona.
1936  El Gobierno cesa a Franco como JEME y lo manda a Canarias.
1965  El activista afroamericano Malcolm X es asesinado a tiros durante un mitin en Nueva York.

20 DE FEBRERO DE 1524

Carlos V ordena estudiar la navegación
por el istmo de Panamá


El 20 de febrero de 1524 el emperador Carlos V daba orden de estudiar la posibilidad de unir el Atlántico con el Pacífico por el istmo de Panamá. El descubrimiento en 1513 del Mar del Sur, es decir, del Océano Pacífico, por parte de Vasco Núñez de Balboa, abría nuevas e importantes rutas de navegación. Por un lado, se trataba de la forma más rápida y directa de llegar a las verdaderas Indias, las Orientales. Por otro, abría un nuevo espacio de conquista con desconocidas posibilidades. Sin embargo, la conexión del Pacífico con el Atlántico era todavía una asignatura pendiente. Se hacía necesario encontrar un paso navegable que no obligase a rodear todo el continente americano.
      Desde comienzos del siglo xvi, antes incluso del descubrimiento del Pacífico, Fernando el Católico había encargado a los cuatro navegantes más prestigiosos del momento, Américo Vespucio, Vicente Yáñez Pinzón, Juan de la Cosa y Juan Díaz de Solís, la exploración al oeste de las Antillas, con el fin de encontrar una vía de acceso al mar asiático. La rivalidad con Portugal, que merodeaba por la zona con idéntico propósito, hacía más apremiante el descubrimiento. Sin embargo, éste no llegaría hasta 1522, con la expedición de Fernando de Magallanes y el hallazgo del Estrecho que lleva su nombre. Era un paso adelante, pero tenía dos inconvenientes: estaba demasiado al sur y sus corrientes complicaban el retorno, por lo que se convertía en una ruta sólo de ida.
     El 15 de agosto de 1519 Pedro Arias Dávila fundaba la ciudad de Panamá en la costa del Pacífico. La idea era que esta ciudad, bien abastecida, ahorrase el esfuerzo de trasladar a través del continente todos los pertrechos y materiales necesarios para la exploración del nuevo litoral. A su vez, por orden del emperador Carlos V, se iniciaban los estudios para la creación de un canal navegable que comunicase ambos océanos, una tarea ímproba que sólo se lograría cuatrocientos años después (se inauguraría el 15 de agosto de 1914), con técnicas y conocimientos muy superiores a los que se manejaban en el siglo xvi. Lo que sí conseguirían los españoles fue una ruta híbrida, mitad navegable y mitad transitable, desde Panamá hasta una ciudad abandonada, Nombre de Dios. Para ello se limpió y drenó el río Chagres, cuyo cauce sería aprovechado en el siglo xx para la construcción del canal.


Otras efemérides de este día que deberías conocer:
1669  Sor Juana Inés de la Cruz ingresa en el convento de las Jerónimas.
1741  José Campillo, de la escuela liberal de Patiño y Jovellanos, es nombrado secretario de Hacienda, Marina e Indias.
1777  Carlos III prohíbe el baile en el interior de las iglesias.
1872  En Nueva York se inaugura el Museo Metropolitano de Arte.
1924  Unamuno es desterrado a Fuerteventura por sus críticas al Rey y a Primo de Rivera.
1971  El general Idi Amin Dada se proclama presidente de Uganda tras un golpe de Estado.

19 DE FEBRERO DE 1836

Da comienzo el desastre de la desamortización de Mendizábal


El 19 de febrero de 1836 comenzaba el proceso desamortizador impulsado por el primer ministro Juan Álvarez Mendizábal. Cuando Mendizábal llegó al poder en 1835 tenía ante sí lo que consideraba dos problemas fundamentales, el precario estado de las arcas públicas y la guerra civil contra los carlistas. Para remediar ambos problemas en una sola jugada, ideó la desamortización, una medida injusta y fracasada que pretendía poner en el mercado bienes y tierras mediante la expropiación forzosa, para venderlas mediante subasta pública. Mendizábal pretendía así financiar la recluta de 100.000 soldados y terminar con la guerra, al tiempo que renovaba el flujo de caudal público y ganaba para la causa liberal un buen puñado de compradores agradecidos.
     Lo que se conoce por bienes de «manos muertas» eran aquellos patrimonios que procedían del Antiguo Régimen y que se encontraban «amortizados», esto es, que no podían ser vendidos ni divididos. Pertenecían a un título nobiliario o eclesiástico, a una villa, a un convento, a una orden militar o a un mayorazgo y en ocasiones tenían vinculado un determinado uso, a menudo comunal. Su titularidad podía transmitirse a quien correspondiese en herencia, pero debían permanecer íntegros. La desamortización parcial de estos bienes se venía produciendo desde el siglo xvi por necesidades concretas de los monarcas. Y gobernantes como Godoy y José I la habían puesto en práctica, el segundo como medida hostil ante el apoyo del clero a la resistencia.
     Mendizábal no era un pionero pero sí fue el impulsor definitivo de esta medida, que con él se volvió irreversible. Con la finalidad de «disminuir la deuda pública», el primer ministro legisló a base de «decretazos» (sus medidas no pasaron por el Parlamento), la supresión de todas las órdenes religiosas que no tuvieran como fin la beneficencia, al tiempo que expropiaba sus bienes y los ponía en venta. Como medida social, el proceso no tuvo efecto igualitario alguno, pues el método de subasta dirigía los bienes hacia unas pocas manos, las que disponían de capital. No se formó en España ninguna burguesía agraria, pues sólo la nobleza terrateniente se interesó por las grandes pujas. La reforma acrecentó el latifundismo en el sur y atomizó los minifundios del norte. Tampoco logró el flujo de capital deseado, pues el proceso de venta fue lento y el dinero llegó con cuentagotas. Bien es cierto que se liberaron miles de hectáreas para su explotación, pero al no venir acompañada de una reforma agraria, sus consecuencias fueron limitadas.


Otras efemérides de este día que deberías conocer:
1549  Real Cédula que crea el Archivo General de Simancas.
1701  Felipe V entra en Madrid aclamado por la multitud. Es el primer Borbón.
1878  Primera patente del gran inventor Thomas Edison por un aparato que registra la voz.
1913  Toma pacífica de Tetuán.
1926  Subastado en Nueva York, por 106.000 dólares, un ejemplar de la Biblia de Gutenberg.

18 DE FEBRERO DE 1513

Navarra se incorpora a Castilla


El 18 de febrero de 1513 Fernando el Católico escenificaba la solemne anexión de Navarra a la corona de Castilla jurando sus Cortes y sus fueros ante los procuradores.
     Había esperado a que el papa Julio II promulgara la bula de deposición de los Albret, soberanos del reino, para imponer los derechos de su esposa Germana de Foix. En cualquier caso, el duque de Alba ya había impuesto la lógica militar, en aquellos tiempos mucho más eficaz que la dinástica, llegando hasta Pamplona.
     Juan III de Albret y Catalina de Foix reinaban en Navarra con notable inestabilidad en medio de la pugna entre beamonteses y agramonteses, sobre la que intentaban pasar con neutralidad. Los reyes eran además señores de Bigorra, de Bearn y de Foix, por lo que rendían vasallaje al rey de Francia. En aquellos tiempos Francia y España pugnaban por el reino de Nápoles y sus relaciones eran nefastas, más aún cuando el monarca Luis XII apoyó el concilio cismático de Pisa para presionar al Papa y éste respondió formando la Santa Liga —junto a España y Venecia— contra Francia. Fernando el Católico y Luis XII temían que Navarra, en poder del rival, se convirtiera en un pasillo para la invasión, por eso trataban la cuestión navarra con diplomacia y sin quebrar el equilibrio de fuerzas.
     Este equilibrio se rompió en julio de 1512 tras el acuerdo secreto entre los Albret y Luis XII, por el cual Navarra se sacudía la influencia castellana y daba un paso hacia Francia. Fernando no esperó más. Preparó una acción combinada con su yerno Enrique VIII de Inglaterra, para que éste desembarcase en Guyane, antigua ambición británica, mientras el duque de Alba avanzaba hacia Pamplona. La maniobra fue suficiente para persuadir a los Albret, que se refugiaron en sus señoríos franceses sin presentar batalla. El contraataque de Francia llegaría tarde y fracasaría en su intento de recuperar Pamplona.
     Navarra mantenía así sus instituciones pero la corona cambiaba de dinastía. Los Trastámara se imponían en cuatro de los cinco reinos históricos de la Península, a excepción sólo de Portugal. Era un predominio tardío. Fernando moriría en enero de 1516 y la casa de Habsburgo se impondría en toda la Península, llegando con Felipe II a reinar también sobre Portugal.


Otras efemérides de este día que deberías conocer:
0751  La dinastía abasí fulmina a la omeya y se hace con el control del islam. Los omeya supervivientes se refugiarán en Al-Ándalus.
1564  Muere en Roma el gran pintor Miguel Ángel.
1145  Consagración del papa Eugenio III, quien proclamó la Primera Cruzada.
1949  Muere en el exilio Niceto Alcalá Zamora.
1982  Comienza el juicio del 23-F.

17 DE FEBRERO DE 1580

Bernal Díaz del Castillo termina
su Historia verdadera de la conquista de México


El 17 de febrero de 1580 Bernal Díaz del Castillo finaliza su Historia verdadera de la conquista de México, una de las principales fuentes que hoy tenemos para conocer la hazaña de Hernán Cortés en el reino azteca. Natural de Medina del Campo, Bernal Díaz llegó a las Indias con la expedición de Pedrarias Dávila. Acompañó a Hernández de Córdoba y a Grijalva en sus exploraciones del Yucatán y Tabasco para alistarse finalmente al lado de Hernán Cortés para la campaña de México. Junto a Cortés será herido en la Noche Triste y entrará triunfal en Tenochtitlán. Más tarde también le acompañará a Honduras.
     En 1539 Bernal viajará a España para recibir recompensa por su participación en la conquista de Nueva España, pero perdió en pleitos con el Consejo de Indias todas las encomiendas recibidas. Finalmente obtuvo tierras en Guatemala y allí se fue a residir, logrando ser regidor perpetuo de su pequeña villa, Santiago de los Caballeros.
     Habiendo llegado a la vejez, descubre el libro Historia general de las Indias, escrito por el capellán de Hernán Cortés, Francisco López de Gómara. A Bernal le parece exagerada la elogiosa versión de la conquista de México que Gómara hace en el libro, atribuyendo todos los méritos a Hernán Cortés y olvidándose del resto de sus hombres. Contrariado, decide escribir su propia versión de los hechos, cuidando y destacando el heroico papel de todos los españoles que participaron en la hazaña. Así surge Historia verdadera de la conquista de México, una historia épica llena de emoción y respeto por los amigos caídos. El libro narra con rigor y detalle la conquista del reino azteca, huyendo de exaltaciones patrioteras y comportándose de un modo respetuoso con los indígenas, a quienes reconoce la defensa heroica que hicieron de su ciudad.
     Bernal Díaz del Castillo terminaría esta obra en febrero de 1580 y moriría sólo cuatro años después sin verla publicada. El grueso volumen, de 214 capítulos, sería publicado casi un siglo después, en 1632.

Otras efemérides de este día que deberías conocer:
1673  Molière se siente indispuesto mientras representa su obra El enfermo imaginario. Poco después morirá.
1720  España se une a la Cuádruple Alianza y acata el Tratado de Utrecht.
1745  Nace Alexandro Volta, inventor de la pila eléctrica.
1815  Sale de Cádiz la Expedición Pacificadora para restablecer el control sobre las colonias.
1894  Estreno de La verbena de la Paloma. Estará medio siglo en cartel.

16 DE FEBRERO DE 1624

Fallece Juan de Mariana


Juan de Mariana (1536-1624) fue uno de los puntales de la Escuela de Salamanca, y también uno de los más controvertidos dentro de la misma. En 1599 publicó en Toledo De rege et regis institutione (Del rey y de la institución regia), que fue escrita a petición del preceptor del futuro rey Felipe III. Entre otras cosas, el autor defendía en ella la legitimidad de acabar con el tirano. Una afirmación que cobró súbita actualidad en 1610, cuando el rey Enrique IV de Francia fue asesinado por un demente llamado Ravaillac. Aunque éste juró no conocer los escritos del padre Mariana, cosa harto probable porque el hombre no destacaba por su cultura, ejemplares del libro fueron quemados en público en París, a la vez que se hacía lo propio con el cuerpo desmembrado vivo del regicida. Está claro que el padre Mariana salvó su vida por no encontrarse allí.
     Pero no pudo eludir la prisión en 1607, cuando el propio Felipe III, a cuya educación tanto había contribuido, se sintió directamente aludido en la obra de Mariana De monetae mutatione (Del cambio de la moneda). Si antes había sostenido que la intervención del soberano en asuntos económicos privados constituía tiranía, como en el caso de los impuestos abusivos, ahora venía a afirmar que la inflación tenía el mismo rango opresivo, ya que la producían los tiranos al disminuir la base metálica de la moneda, devaluándola.
     Los trabajos del padre Juan de Mariana son de una asombrosa riqueza. Editó las Obras de San Isidoro de Sevilla, tradujo en dísticos latinos los libros de la Escritura Proverbios, Eclesiastés y el Cantar de los cantares, y redactó una magna Historiae de rebus Hispaniae (que él mismo tradujo al castellano como Historia general de España) en treinta libros, que abarcaba desde los orígenes hasta Fernando el Católico porque, como él mismo dijo con gran sensatez, «no me atreví a pasar más adelante y relatar las cosas más modernas, por no lastimar a algunos si decía la verdad, ni faltar al deber si la disimulaba».

Otras efemérides de este día que deberías conocer:
1209  Bula del papa Inocencio III que encomienda al obispo toledano Rodrigo Jiménez de Rada predicar una cruzada contra los musulmanes.
1865  Fallece Proudhon, pensador y economista socialista francés.
1922  Se celebra la primera sesión del Tribunal Permanente de Justicia Internacional de La Haya.
1933  Yugoslavia, Rumanía y Checoslovaquia renuevan la «Pequeña Entente».
1936  El Frente Popular gana las elecciones.

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Pedro García Luaces

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